Una historia que
comenzó entre
colmenas.
Un legado familiar que con el tiempo se transformó en una forma consciente de producir, cuidar y convivir con las abejas.
Todo comenzó con una pasión por las abejas.
Las colmenas que hoy cuidamos pertenecieron a Mónica Raffin, una educadora muy querida, profundamente vinculada a la naturaleza y al paisaje santafesino. Sentía un afecto especial por Flor de Oro, su pueblo natal y un lugar que formaba parte de su manera de mirar y entender el mundo.
Buscando una actividad que le permitiera pasar más tiempo en contacto con el entorno natural, Moni encontró la apicultura. Lo que comenzó como una búsqueda personal pronto se transformó en una verdadera pasión por las abejas. Así inició su camino apícola, con un pequeño apiario y muchas ganas de aprender.
Su partida fue inesperada, pero las colmenas quedaron como parte de su legado. Su pareja decidió continuar cuidándolas y, con el tiempo, ese vínculo dio continuidad al proyecto que hoy conocemos como Mieles del Oro.
Hoy seguimos trabajando con aquellas colonias y con las que fueron creciendo a partir de ellas, procurando mantener el mismo compromiso con las abejas, el ambiente y el paisaje que inspiraron a Moni desde el comienzo.
Siempre acunando sueños,
— Moni Raffin
siempre buscando caminos.
Es espejo de mi alma
este pequeño pueblo mío.
Aprender para cuidar
mejor nuestras colmenas
La apicultura exige conocimiento, práctica y aprendizaje constante. Por eso seguimos formándonos y revisando nuestra manera de trabajar a medida que adquirimos experiencia. Parte importante de ese camino fue nuestra formación con Jesús Manzano, de Ecocolmena, en apicultura con enfoque ecológico. Allí profundizamos en biología de las abejas, sanidad, manejo del colmenar, biodiversidad y en una forma de entender la producción que tiene en cuenta no sólo la cosecha, sino también a la colonia y al ambiente del que depende.
Ese aprendizaje es una referencia para nuestro trabajo cotidiano. Tomamos de él herramientas y criterios que podemos aplicar a nuestra realidad en el norte santafesino, siempre teniendo en cuenta las condiciones particulares de nuestras colmenas y del territorio.
Formación con Ecocolmena Nos formamos con Jesús Manzano en apicultura con enfoque ecológico, incorporando conocimientos que hoy forman parte de nuestra manera de entender y manejar las colmenas.
Llevar lo aprendido al territorio
No aplicamos recetas de manera automática. Adaptamos los conocimientos a nuestras abejas, nuestro clima, las floraciones disponibles y las condiciones reales del paisaje.
Los certificados corresponden a instancias de formación y capacitación. Nuestra miel no cuenta actualmente con certificación de producción orgánica o ecológica.
ULA Diplomatura en Apicultura Agroecológica de la Universidad Libre del Ambiente de Córdoba, incorporando una mirada vinculada al territorio y a las condiciones de la apicultura argentina. La ULA incluyó esta diplomatura dentro de sus programas de educación ambiental y formación para el desarrollo sustentable.
Producir respetando
el equilibrio de la naturaleza.
Para nosotros la apicultura no consiste solamente en obtener miel. Consiste en comprender el ecosistema del que las abejas forman parte.
Respeto por los ciclos naturales Evitamos intervenciones innecesarias y acompañamos el comportamiento natural de cada colonia.
Alimentación natural Las abejas se nutren del alimento que ellas mismas producen siempre que las condiciones lo permiten.
Materiales naturales Priorizamos cera virgen y prácticas compatibles con el bienestar de la colmena.
Nuestros principios.
Cada decisión que tomamos nace del respeto por las abejas, el territorio y las personas que eligen nuestros productos.
Cosechamos lo que sobra.
Las abejas elabora su miel justo para pasar el invierno o momentos de escasez. Dejamos las reservas que necesita cada colonia y cosechamos únicamente su excedente.
Ellas construyen sus propios panales.
No compramos cera estampada. Las abejas producen la cera y construyen ellas mismas el panal, por lo que conocemos su origen y no introducimos cera comercial procedente de otros apiarios.
No cambiamos una reina para producir más.
No sustituimos sistemáticamente las reinas buscando aumentar la cosecha. Mientras la colonia esté sana, respetamos su propio desarrollo y sus procesos de renovación.
Ritmo natural de la colonia
Priorizamos el desarrollo natural de cada colonia, sin recurrir al jarabe de azúcar como estímulo productivo. Cada familia crece y almacena miel según sus posibilidades, las floraciones disponibles y las condiciones de cada temporada.
Pasión por lo que hacemos
Nos mueve el amor por las abejas y por lo que representan: cooperación, perseverancia y conexión con la naturaleza.
Agroecología con
una mirada honesta.
Para nosotras, el enfoque agroecológico empieza en las decisiones que sí están en nuestras manos: cómo cuidamos las colonias, cuánto cosechamos, cómo las alimentamos, qué materiales incorporamos a la colmena y cuándo decidimos intervenir.
Priorizamos las reservas propias de las abejas, cosechamos solamente el excedente, dejamos que construyan sus panales con su propia cera y evitamos estimular la producción para obtener un mayor rendimiento. Cada colonia sigue su propio desarrollo y adaptamos el manejo a sus necesidades.
Pero las abejas vuelan libremente. Nuestros apiarios están en un paisaje del norte santafesino donde conviven monte, vegetación espontánea y cultivos de terceros. No controlamos las prácticas agrícolas de todo el territorio que pueden recorrer y, por eso, no presentamos nuestra miel como orgánica o ecológica certificada.
Mieles del Oro trabaja sus colmenas con enfoque agroecológico, dentro de las posibilidades reales de su territorio.
Una historia que seguimos
escribiendo colmena a colmena.
Conocé nuestros productos y descubrí el resultado de una apicultura basada en el respeto por las abejas y la naturaleza.
